La V√≠a L√°ctea le rob√≥ 11 estrellas a galaxias m√°s peque√Īas


A pesar de su incre√≠ble brillo, la V√≠a L√°ctea tiene un pasado oscuro. Tal como ha concluido una investigaci√≥n que recientemente ha sido aprobada para ser publicada en ¬ęAstrophysical Journal¬Ľ, todo apunta a que, entre sus 200.000 millones de estrellas, hay al menos 11 que no le pertenecen.

En realidad, estas estrellas eran ¬ępropiedad¬Ľ de algunas de las galaxias sat√©lite que se mueven por las ¬ęcercan√≠as¬Ľ de la V√≠a L√°ctea.

Seg√ļn Avi Loeb y Marion Dierickx, investigadores en el centro Harvard-Smithsonian para Astrof√≠sica, al menos la mitad de ellas le fueron arrebatadas a la peque√Īa galaxia de Sagitario, tal como han explicado en un comunicado.

En concreto, estas estrellas ¬ęrobadas¬Ľ son las que parecen ser las once estrellas m√°s lejanas de nuestra galaxia, situadas a una distancia de unos 300.000 a√Īos luz de la Tierra, y claramente fuera del disco de estrellas, polvo y gas de la V√≠a L√°ctea.

Los astrónomos usaron complejos modelos de ordenador para tratar de reconstruir el pasado y averiguar en qué punto la Vía Láctea se comportó como un vulgar ratero. Para ello, centraron sus pesquisas en Sagitario, una galaxia enana próxima a la Vía Láctea y que a lo largo de la vida del Universo ha girado varias veces en torno a ella.

Dierickx y Loeb simularon los movimientos de Sagitario durante 8.000 millones de a√Īos. Como si estuvieran jugando a predecir la √≥rbita de un misil, introdujeron datos distintos sobre velocidades y trayectorias, y luego recogieron los resultados en forma de predicciones sobre el movimiento de las estrellas y de la materia oscura, esa porci√≥n invisible de la masa cuya naturaleza se desconoce pero que se cree que est√° ah√≠ porque se observan los efectos de su gravedad.

Hemorragia gal√°ctica

Los cálculos de Dierickx mostraron que al principio, Sagitario pesaba el uno por ciento de la Vía Láctea, pero que con el tiempo fue perdiendo la tercera parte de sus estrellas y el noventa por ciento de su materia oscura. Como si estuviera sufriendo una hemorragia, Sagitario iba perdiendo poco a poco la masa que le daba cohesión.

Seg√ļn las simulaciones, esto puede producir tres posibles ¬ęrastros de sangre¬Ľ, es decir, largos brazos formados por estrellas en fuga de una galaxia a la otra. Si algo realmente grande y masivo estuviera tirando de una galaxia como Sagitario, la gravedad deber√≠a deshilacharla y crear brazos capaces de sumergirse en las profundidades del espacio.

Gracias a estas simulaciones, han hallado cinco estrellas cuya posici√≥n y velocidad coincide con lo predicho por estos modelos, en una situaci√≥n en la que la V√≠a L√°ctea le robase estrellas a Sagitario. Otras seis, parecen ser haber sido robadas a otra peque√Īa galaxia.

A trav√©s del telescopio del ¬ęSloan Digital Sky Survey¬Ľ los astr√≥nomos echaron un vistazo ah√≠ arriba en busca de los brazos de estrellas predichos por sus modelos. Pero lo que vieron no coincidi√≥ con lo que esperaban encontrar.

¬ęLa corriente de estrellas que hemos mapeado hasta el momento es como un arroyo, en comparaci√≥n con los r√≠os que esper√°bamos¬Ľ, ha dicho Marion Dierickx, primer autor del estudio. A pesar de ese escaso caudal, la longitud de esta corriente estelar es respetable. Si la V√≠a L√°ctea mide unos 100.000 a√Īos luz, esta ¬ęcola¬Ľ alcanza una longitud diez veces mayor.

Estos investigadores esperan que gracias a los telescopios m√°s potentes, como el ¬ęLarge Synoptic Survey Telescope¬Ľ, podr√°n ver las estrellas que hay mucho m√°s all√° y entender c√≥mo fue este robo gal√°ctico.

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