Cada día comemos más seguro, pero menos sano


138

Hoy en d√≠a, no tenemos que preocuparnos, en los pa√≠ses m√°s desarrollados del planeta, por si podemos beber el agua del grifo o por si nos vamos a pasar toda la noche abrazados al v√°ter despu√©s de salir a cenar fuera. Hemos avanzado, siendo capaces de dise√Īar sistemas de seguridad que han permitido reducir los riesgos alimentarios pr√°cticamente a cero. Pero se da la paradoja de que, aunque tenemos a nuestra disposici√≥n los alimentos m√°s seguros de toda nuestra historia, comemos peor que nunca.

1. Muchos productos y pocos alimentos

El resultado de una investigaci√≥n sobre el tipo de alimentos que m√°s consumen los espa√Īoles, publicado en la revista Nutrients, refleja que la poblaci√≥n espa√Īola se encuentra en permanente dieta hipocal√≥rica, consume una media de unas 1.800 kilocalor√≠as al d√≠a, se alimenta principalmente de productos derivados de los cereales, como el pan, su principal fuente de prote√≠nas son las carnes y derivados c√°rnicos y que tiene un consumo de frutas y verduras inferior al 10% de las calor√≠as totales de la dieta diaria.

En resumen, aunque la mayoría de la gente suele tener la percepción de que come mucho, comemos poco y mal: pocos alimentos con muchas calorías con los que, a pesar de lo que muchos creen, no cubren sus necesidades.

2. El ambiente obesogénico nos está matando

Las Enfermedades No Transmisibles (ENT), como el c√°ncer, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, en las que el estilo de vida y la alimentaci√≥n act√ļan como factores de riesgo, se han convertido en el mayor asesino de nuestros tiempos.

Recientemente, un art√≠culo publicado en la revista m√©dica The Lancet suger√≠a un cambio de nombre para este grupo de enfermedades, porque, aunque no se transmitan a trav√©s de microorganismos o virus, se propagan a trav√©s de los h√°bitos, el ambiente y las condiciones culturales o econ√≥micas. El ambiente obesog√©nico en el que vivimos, modifica nuestros h√°bitos haci√©ndonos enfermar lentamente. As√≠ que, de poco sirve vacunarnos contra este enfermizo ambiente si no acompa√Īamos el tratamiento de pol√≠ticas sociales que nos ayuden a tomar mejores decisiones alimentarias.

3. Seguridad alimentaria no es sinónimo de calidad nutricional

Que un alimento sea seguro, desde el punto de vista sanitario, no implica que sea saludable. Los sistemas de seguridad alimentaria previenen los riesgos alimentarios asegurando la inocuidad y salubridad de los alimentos consumimos. En un país desarrollado, como el nuestro, los casos de alertas sanitarias relacionadas con el consumo de alimentos son muy pocos. Nuestro verdadero problema sanitario es el aumento de enfermedades crónicas, como la obesidad o la diabetes, cuya aparición está relacionada con el consumo de alimentos baratos, de fácil acceso, con sabores intensos y que, normalmente, aportan muchas calorías pero pocos nutrientes.

Por lo tanto, si decides comerte el t√≠pico men√ļ de comida r√°pida, tendr√°s muy pocas posibilidades de intoxicarte, pero no te estar√°s alimentando correctamente.

4. Con m√°s nutrientes (a√Īadidos) no significa m√°s nutritivo

En el supermercado nos podemos encontrar con una infinidad de productos etiquetados como ‚Äúsaludables‚ÄĚ dise√Īados con una cuidada estrategia de mercadotecnia que consigue que las personas tomen peores decisiones alimentarias. Un ejemplo son los productos de boller√≠a fortificados con determinados nutrientes, como la boller√≠a rica en hierro y las galletas o snacks enriquecidos con vitaminas y minerales. Por muchas vitaminas o minerales que se le a√Īadan a un producto insano no lo convierte en una buena elecci√≥n alimentaria.

5. La comida de verdad no necesita sello de calidad

Determinar la calidad nutricional de un producto alimenticio puede convertirse en una tarea complicada. La calidad es un concepto abstracto, subjetivo y bastante manipulable. Est√° de moda incluir en el etiquetado de productos alimenticios -normalmente de productos ultraprocesados cuyo consumo, en realidad, deber√≠a evitarse- el sello de alguna asociaci√≥n cient√≠fica o m√©dica colaboradora de la marca. Este tipo de pr√°ctica, empleada por la industria alimentaria, contribuye a alimentar el ‚Äúefecto halo‚ÄĚ en el consumidor generando una percepci√≥n irreal de la bondad del producto.

Lo mejor que puedes hacer por tu salud es comer más alimentos, sobre todo vegetales: frutas, verduras, frutos secos, legumbres, etcétera. Utilízalos como ingredientes de tu comida, no vienen en paquetes de colores ni llevan sellos de sociedades científicas, pero tienen muchos nutrientes.

Recuerda que tus elecciones alimentarias son las que determinan la calidad de lo que comes, el sello que le pongas a tu alimentación dependerá de ello.

CC

La noticia tiene 706 palabras

También podría gustarte

Comentarios

Espere por favor Loading...