Alfredo Suquilanda, alcalde de Macará, anunció que ese cantón fronterizo, ubicado a 183 kilómetros de Loja, pasará de semáforo amarillo a rojo desde el día miércoles 22 de julio, después de haber analizado el incremento de casos de COVID-19.





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Alfredo Suquilanda, alcalde de Macará, anunció que ese cantón fronterizo, ubicado a 183 kilómetros de Loja, pasará de semáforo amarillo a rojo desde el día miércoles 22 de julio, después de haber analizado el incremento de casos de COVID-19.

“Una vez que he auscultado a los integrantes del COE (Comité de Operaciones de Emergencia) cantonal, he tomado la resolución de pasar a semáforo rojo en prevención de la salud y el bienestar del pueblo de Macará. Pido la comprensión y la responsabilidad para poder acogernos a esta modalidad. El semáforo tiene éxito si es que existe la colaboración de todas las personas” dijo el alcalde Alfredo Suquilanda el sábado último.

Ello implica que el horario de toque de queda será desde las 18:00 hasta las 05:00 del día siguiente. Los vehículos particulares circularán dos días a la semana de lunes a viernes, mientras que sábado y domingo, ello está prohibido. Los taxis y transporte mixto de carga circularán de lunes a sábado según el último dígito de su placa (par o impar) y los domingos sin restricciones. Se mantiene restringido al transporte interprovincial.

Las actividades laborales presenciales en los sectores: público y privado se reanuda con el 30% de su personal. El transporte urbano circulará de acuerdo a las restricciones establecidas por los GADS municipales. Las actividades comerciales se desarrollarán con el 30% de aforo.

Según la directora distrital del Ministerio de Salud en este cantón lojano, María Fernanda González, se han tomado 364 muestras, siendo 106 casos positivos de COVID-19, 6 fallecidos por la misma enfermedad, además hay 200 personas dentro de los cercos epidemiológicos; y se espera aún el resultado de 91 pruebas tomadas a sospechosos de portar el virus.

El director del hospital de Macará, Víctor Flores, afirmó que hay 34 casos hospitalizados, de los cuales los contagiados suman 16 y 18 sospechosos.

“Desde el 2 de julio el COE cantonal estaba previendo esta situación, por ello se pidió al COE nacional medidas restrictivas como el toque de queda desde las 19:00 hasta las 05:00, la ley seca, el expendio de combustibles controlado y también el cierre de licorerías. Luego se insistió en lo mismo sin tener respuesta positiva” dijo Suquilanda.

El incremento de casos se ha dado desde el pasado 23 de junio, y se teme que el contagio haya sido importado desde poblaciones del norte peruano, pese a tener las fronteras cerradas. Antes de esa fecha, se mantenía una media de 4 a 5 casos de COVID-19 por semana.







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