Antes de la emergencia sanitaria, Patricio Mazzini salía hasta tres veces al mes a pasear con su familia por centros comerciales del norte de Guayaquil. En esas salidas destinaba un presupuesto para alimentación debido a que terminaban comiendo en los patios de comida.





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Antes de la emergencia sanitaria, Patricio Mazzini salía hasta tres veces al mes a pasear con su familia por centros comerciales del norte de Guayaquil. En esas salidas destina un presupuesto para alimentación debido a que terminaban comiendo en los patios de comida.

Sus compras se enfocan la mayoría de ocasiones en combos de pollo frito con papa o arroz con menestra con pollo o carne en los locales de KFC y las Menestras del Negro, dos cadenas que tienen presencia en malls y que pertenecen al mismo grupo empresarial.

Y aunque los centros comerciales paulatinamente han retomado sus actividades con el relajamiento de medidas, Mazzini señala que ha reducido sus salidas a una vez por mes por la seguridad de sus dos pequeños hijos. Dalia González, que consumía alimentos en locales de comida rápida, también ha bajado sus consumos.

En las cadenas de comida rápida señalan que el regreso de comensales está siendo lento, unos porque aún esperan que las condiciones mejoren o por la compleja situación económica que generó el COVID-19.

De por sí el aforo es un limitante. La escena de patios de comida llenos los fines de semana no es la misma que antes de marzo.

La venta de comida rápida en Ecuador es importante y venía creciendo anualmente, algo que este año podría variar. El fuerte en el negocio es Int Food Services, que maneja las marcas KFC y Gus. Según datos de la Superintendencia de Compañías, esa firma tuvo ingresos en el 2019 por $250,87 millones.

Deli Internacional y Shemlon, empresas relacionadas con este mismo grupo empresarial, tienen otras marcas del ramo de comida rápida. La primera movió $70,21 millones y la segunda $55,95 millones.

A Deli están ligadas marcas como American Deli, IL Cappo Di Mangi, Tropiburger, El Español, Café Astoria, Baskin Robbins y Cinabbon. Mientras que a Shemlon pertenecen Menestras del Negro, Cajun, China Wok, y Casa Res, según datos que reposan en el mercado bursátil.

Detrás del conglomerado del grupo KFC, que controla casi el 80 % del mercado, está la franquicia McDonalds (Arcgold), que generó $53,48 millones en el 2019.

Entre las 10 firmas más grandes que tienen locales propios y en centros comerciales, los ingresos superan los 500 millones de dólares.

Una parte del negocio de comida se canaliza a través de franquicias. Paola Montúfar, directora ejecutiva de la Asociación Ecuatoriana de Franquicias, señala que el 50% de franquicias existentes en el país pertenecen al segmento de restaurantes.

La ejecutiva dice que el sector de comidas rápidas durante la pandemia también ha resultado afectado por el tiempo que tuvieron que permanecer cerrados, por lo que las ventas disminuyeron y ciertos locales incluso se vieron forzados a cerrar definitivamente.

Montúfar indica que hay negocios que han tenido que innovar para salir adelante, redefiniendo su modelo, desarrollando y fortaleciendo su servicio a domicilio e incrementando su presencia en internet.

En los negocios refieren que con la paulatina apertura de los locales, las entregas a domicilio han ido decreciendo frente a los meses de la cuarentena.

Marcelo Castro, franquiciador de Los Cebiches de la Rumiñahui, cadena con 51 locales, asegura que en Guayaquil el tránsito de clientes ha ido aumentando y ellos, en algunos establecimientos, ya han pasado el 50 % de lo presupuestado en las ventas.

“Ya eso es alentador, aunque todavía no alcanzamos en algunos casos el punto de equilibrio, vemos que se está recuperando frente a los otros meses”, dice Castro, quien espera que para fines de año haya mejores resultados.

Esta cadena, que tiene el 75 % de locales franquiciados, estima que la reducción de su personal por la pandemia no llega ni al 10 %. (I)

Los montos de inversión que demanda una franquicia dependen de la marca y la inversión que se requiere para montar un local. Dentro de las franquicias nacionales hay opciones desde los $25 000 y de marcas extranjeras, desde $50 000. Esos valores incluyen el derecho de uso de marca y el montaje del local.

Hay marcas que requieren mayores adecuaciones físicas, locales más grandes y que los franquiciados cuenten con una capacidad económica de $100 000, $200 000, $300 000, dependiendo de la marca, explica Paola Montúfar, directora ejecutiva de la Asociación Ecuatoriana de Franquicias.

Las inversiones podrían ser mucho más altas al tratarse de una franquicia máster, que es el permiso para operar un sector específico o una marca dentro de un país.

El peso de la marca, es decir, el posicionamiento que tenga en el mercado, los años de experiencia y el modelo del negocio influyen en los valores.

Actualmente, el sistema de franquicias en Ecuador está en proceso de crecimiento y desarrollo; sin embargo, el número de franquicias ecuatorianas solo representan el 20 % del total. Montúfar cree que no se está aprovechando el potencial del sistema de franquicias para la expansión empresarial como es el caso de Colombia y Perú, que poseen aproximadamente el 50% de franquicias locales.

 







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