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Tres horas para resolver 155 ítems del Ser Bachiller



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¿Quién no ha sentido nervios antes de rendir un examen? Y más aún si el test garantizará la obtención de un cupo en una universidad extranjera, privada o pública (dependiendo de la calificación que obtenga cada postulante).

 A escala nacional, 292.728 jóvenes se inscribieron para rendir el examen estatal Ser Bachiller. En algunos casos su objetivo es graduarse, y, en otros, ingresar a la U.

  Hasta el último viernes, 127.477 alumnos del ciclo Sierra-Amazonía que cursan el último año de la secundaria habían puesto a prueba sus conocimientos en sus respectivos planteles educativos. 

   Para asegurar su graduación, ellos necesitan obtener una calificación mínima de 7/10 en base a 3 promedios: 30% de su desarrollo en la Educación Básica Super (octavo, noveno y décimo año), 40% de los 3 últimos años de Bachillerato, y 30% del examen.

El contenido evaluado es de dominio matemático, lingüístico, científico y social.

En el caso de no lograr el puntaje base deberán presentarse 15 días después a un examen supletorio, cuya nota no se contabilizará para optar por un cupo a la educación superior.

“Si aún así no aprueban podrán presentarse en la siguiente prueba Ser Bachiller del fin del ciclo, en este caso Costa”, mencionó Fander Falconí, ministro de Educación.

Bachilleres de promociones pasadas

Para la convocatoria actual, el número de postulantes que obtuvieron su título de secundaria en años pasados es mayor que la población escolar saliente. Son 165.251, es decir 37.774 más que los chicos graduados este año lectivo.

Estos jóvenes corresponden a rezagos de años anteriores o que por cuestiones personales no rindieron el Ser Bachiller.

Para el ingreso a la educación superior se calificará los 155 ítems que conforman el test. El examen determinará un puntaje para el proceso de postulación.

A diferencia de los años pasados, esta es la primera vez que no existirá una nota mínima, pues la asignación se realizará de forma ascendente, es decir desde la mayor hasta la menor puntuación.

El último viernes, Andrés Hidalgo, del Colegio Militar Eloy Alfaro (una de las instituciones emblemáticas de Quito), rindió junto a otros 245 cadetes el examen.

El joven indicó que no sintió nerviosismo previo a la evaluación. Esto porque se preparó “a consciencia” y confiaba en sus conocimientos.

Al contrario de Hidalgo,  María José Ortiz, alumna del colegio fiscal Santiago de Guayaquil, indicó que la noche anterior al test no durmió bien. La adolescente aseguró que la ansiedad que le producía la presión de obtener una buena calificación  le impidió descansar. Ella durmió 5 horas.

¿Cómo lidiar con el estrés antes del examen? 

Quienes aplazaron su ingreso a la universidad también sienten presión, estrés y ansiedad días antes de rendir el test Ser Bachiller. 

El psicólogo educativo Guillermo Haro explica que la mayoría de los adolescentes lidian bien con esos nervios en las evaluaciones, aprueben o no.

En cambio, a algunos el estrés emocional les puede ganar al punto de desarrollar altos niveles de ansiedad y angustia.

El bloqueo llega a ser tal que no solo repercute en su rendimiento, sino que puede marcar un entendimiento errado del éxito y el fracaso que el adolescente no puede manejar.  

Según el especialista, entre el 15 y el 20% de los chicos sufren  ansiedad cuando son evaluados.

Esa sensación puede acabar afectando otras situaciones cotidianas en las que el adolescente, y más tarde el adulto, crea que está siendo valorado, desde una presentación en clase hasta una entrevista de trabajo o la defensa de un proyecto.

Cuando esta emoción se prolonga mucho en el tiempo puede llevar a una autoestima reducida y socavar la motivación para estudiar y acudir a la escuela, o la universidad, en el caso de los más jóvenes, y para desarrollar un puesto de trabajo o presentarse a oposiciones en los adultos.

Recientes investigaciones sobre ciencias cognitivas y psicología están proporcionando una mejor comprensión sobre el binomio estrés y rendimiento.

Se conoce que una ansiedad moderada puede mejorar la productividad de una persona, pero si esta es elevada y sostenida en el tiempo, puede abocar al fracaso.

 Conocer mejor esa relación permite a los neurocientíficos, docentes y psicólogos desarrollar estrategias que ayuden a afrontar esos miedos, indicó el especialista.

Para tratar de prevenir y hacer frente a la ansiedad ocasionada por la evaluación, hay una serie de técnicas que pueden ser de utilidad.

‘Tips’ para antes de rendir la evaluación

Laura Ontaneda es psicóloga y forma parte del Departamento de Consejería Estudiantil (DECE) de la institución en la que labora. Ella, al igual que Haro, indica que un buen descanso antes de la prueba es clave para rendir adecuadamente.

Una de las sugerencias es no desvelarse tratando de resolver cientos de ejercicios en el último momento porque el evaluado quedará exhausto. Dormir lo suficiente ayudará a que el postulante se mantenga concentrado y alerta durante la evaluación.

Los chicos deben descansar 6 horas seguidas, como mínimo.

La alimentación también juega un rol importante. Ni el ayuno ni la llenura son recomendables. La cena y el desayuno deben contener alimentos ligeros, así se evitará cualquier malestar.

La leche, los cereales y las frutas son una buena opción. ¿Es buena idea beber café o bebidas energizantes? Antes de  que los adolescentes opten por estas bebidas, Haro indica que se debe tomar en cuenta que ese consumo puede afectar el estado de ánimo de los chicos. “De seguro no quieren estar más ansiosos de lo que ya están”.

La distracción también es recomendable previo al test. Los chicos pueden practicar su deporte favorito al aire libre.

Lo ideal es tratar de cambiar de actividad el día anterior al examen.

Los expertos sostienen que realizar ejercicio físico favorece la relajación de la mente y el cuerpo. Esto porque ayuda a desahogar emociones. 

La puntualidad en el día del examen es clave

Todos los jóvenes inscritos recibieron la asignación del recinto y su clave personal a través de su correo electrónico.

 Para recordar el día, el lugar y la hora de su evaluación, así como aclarar sus dudas, pueden comunicarse al 1800 236 474, opción 1, o ingresar a la página  www.serbachiller.ec.

Es importante llegar a tiempo a la sede asignada, si es posible con 15 minutos de anticipación. En ese tiempo el postulante puede dirigirse al aula y verificar que todo esté en orden para la evaluación.

 Se recomienda calcular el tiempo que tardará el trasladarse, así como el tráfico vehicular que hay durante la hora asignada para la evaluación.

Antes de ingresar al aula, la persona encargada del proceso revisará que cada postulante cuente con su documento de identidad (cédula, pasaporte o carné de refugiado). Además de su usuario y clave.

Está prohibido utilizar dispositivos electrónicos. El Instituto  Nacional de Evaluación (Ineval), entidad encargada del desarrollo de la evaluación, indicó que es opcional llevar hojas de papel, lápiz y borrador.

En caso de tener alguna duda se debe consultar -directamente- a las personas encargadas, pues intercambiar información con otros compañeros no está permitido.

Si después de varios intentos no se obtiene una de las posibles respuestas, es recomendable saltar a la siguiente pregunta con el objetivo de optimizar el tiempo. El que tienen los jóvenes para resolver los 155 ítems es de 180 minutos. Aunque no se esté seguro de una respuesta se recomienda seleccionar una.

Ontaneda sostiene que lo más importante es que los chicos respiren profundamente y confíen en sí mismos. “Ese es el momento de mostrar todo lo aprendido. El esfuerzo de varios meses de preparación se verá reflejado”.

Según la especialista, en el mundo estudiantil la ansiedad y el estrés, además de afectar a quienes no se prepararon como deberían, “ataca” a aquellos que son perfeccionistas, autocríticos y que les importan sobremanera los resultados.

Un ambiente competitivo en clase y padres exigentes que les piden a sus hijos más de lo que estos son capaces de conseguir, también son factores que producen ansiedad.

Además de un buen descanso, alimentación y la práctica de un deporte, los expertos consideran que realizar ejercicios de meditación ayuda a manejar de mejor forma la presión.

Un estudio realizado por la Universidad de California, Estados Unidos, reveló  que meditar mejora el rendimiento académico. Realizaron un experimento en el que sometieron a un curso de mindfulness o conciencia plena (un tipo de meditación) de 2 semanas a un grupo de alumnos y vieron cómo, tras aprender la técnica, mejoraban sus resultados.

Los alumnos aprendieron a concentrarse mejor y, además, consiguieron mejorar sus capacidades cognitivas.  Meditar aumenta la materia gris.

Según los jóvenes que ya rindieron el examen, cada uno desarrolló una evaluación distinta.

Harvey Sánchez, director de Ineval, explicó que cada vez que se acaba una sesión (de prueba) los ítems son eliminados.

El sistema empleado para la evaluación cuenta con centenares de versiones.  

Postular con responsabilidad

Aunque para esta convocatoria los jóvenes pueden postular a varias carreras, se recomienda que estas sean meditadas con mucha precaución, pues se trata de elegir la profesión que se  ejercerá durante toda su vida.

Conversar con amigos, padres o personas vinculadas a las profesiones que le interesen al postulante es una alternativa.

El 20 de julio todas las universidades harán pública su oferta académica.

 

Fuente: El Telégrafo

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