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Pablo, piloto que laboraba en vuelos privados, también se quedó sin trabajo hace diez meses cuando dejaron de requerir sus servicios en un empresa. Lo último que ha hecho es ingresar su hoja de vida a una aerolínea que pretende entrar a operar este año con aviones pequeños. “La pandemia ha destrozado la aviación y el turismo”, dice con resignación.




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Desde que perdió su empleo como piloto en una aerolínea comercial, Víctor no ha podido reinsertarse en el mercado laboral aéreo. La crisis que desató el coronavirus contrajo las plazas y ha sido complejo que encuentre un puesto. Él, con otros compañeros, está a la espera de que se mejore algo la situación para buscar oportunidades en el exterior.

Al igual como en otros sectores, el coronavirus arrasó con miles de empleos administrativos y operativos en las empresas de aviación comercial, de vuelos privados y aeropuertos. Se estima que 5.000 plazas se pusieron en riesgo. Tras un año, el escenario sigue complejo y las reducciones no han parado en empresas que vieron caer sus ingresos.

El tráfico de pasajeros si bien fue aumentando progresivamente desde junio pasado que se reabrieron los vuelos, los niveles son inferiores a los meses antes de la pandemia. La gente no está viajando igual y la reactivación va despacio, señalan en el sector.

Sin Tame en competencia, Avianca, Latam y Aeroregional son las únicas líneas más grandes que quedan volando en el mercado doméstico, pero no con todas sus frecuencias. Además, las dos primeras están en procesos de reestructuración luego de que sus casas matrices se acogieron a la Ley de Bancarrota de Estados Unidos.

Fernando Fiallos, abogado especializado en derecho aeronáutico y espacial, señala que las restricciones y cierres de fronteras impactaron económicamente a las aerolíneas, que viven con gran parte del flujo de caja. De allí que sin ingresos tuvieron complicaciones para sostener sus costos.

El especialista que realizó proyecciones de los impactos durante la pandemia estima que la industria del transporte aéreo y el turismo asociado en el Ecuador habría tenido pérdidas de más de $ 1.400 millones. Las cifras oficiales refieren pérdidas en todo el sector turístico por casi $ 3.000 millones.

El último reporte estadístico que divulgó la Dirección de Aviación Civil de Ecuador (DGAC) en un panel de la Comunidad Andina de Naciones señala que Ecuador dejó de transportar por vía aérea más de 5 millones de pasajeros en el 2020, al pasar de 7,45 millones del 2019 al 2,41 millones de pasajeros en el 2020.

Esto implica una caída del 68%, dos puntos porcentuales por encima de la reducción del 66% que se registró a nivel mundial según datos de la IATA, el organismo que reúne a las aerolíneas.

Daniel Estévez, director de Seguridad Operacional de la DGAC, mencionó días atrás ante la CAN que el temor de las personas a viajar y las restricciones aplicadas por ciertos países fueron factores que influyeron en ese descenso de pasajeros.

Actualmente, en el aeropuerto de Guayaquil las frecuencias nacionales están al 25% en relación con la época antes de la pandemia y el tráfico internacional entre el 30% a 33%. “Lo cierto es que la caída al día de hoy es del 70%”, dice Ezequiel Barrenechea, vicepresidente de Tagsa, concesionaria del aeropuerto porteño.

El directivo señala que entre el aeropuerto de Guayaquil y Baltra, que también maneja Corporación América, el recorte de personal no llega al 20%, pues han tratado de cuidar puestos. Entre las medidas que han tomado está que parte de personal labore en casa, reducción de horas laborales y turnos rotativos.

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En las agencias de viajes, que mueven parte de los pasajeros que se desplazan por vía aérea, hay la sensación de que la reactivación es lenta. Juan Pablo Proaño, presidente de la Asociación de Agencias de Viajes, Operadores y Mayoristas de Turismo, sostiene que hay meses que han tenido repuntes y otros caídas.

El empresario indica que en el turismo emisor se ve movimiento a destinos como México y Estados Unidos, pero precisa que hay gente que está viajando con fines migratorios y otros por asuntos comerciales, como traer mercancías.

Por el lado de turismo receptivo, Proaño explica que no se visualiza una llegada importante de visitantes extranjeros y más bien son los ecuatorianos los que en estos meses han suplido parte de esa ausencia de foráneos, aunque con un gasto menor.

La recuperación sigue atada a como se vaya moviendo la demanda, pero también a otros factores. Fiallos y Proaño coinciden que el proceso de recuperación dependerá de las medidas que se tomen para recuperar la confianza y de como avance el proceso de vacunación contra el coronavirus.

En las agencias de viajes y operadores turísticos se espera que los nuevos requisitos que van a entrar en vigencia desde el 22 de marzo reactiven más al sector. En esos requisitos se contempla que los viajeros que tengan un carné con las dos dosis de vacuna contra el COVID-19 podrán entrar sin presentar pruebas PCR. Además se da la flexibilidad de que se presenten pruebas de antígenos y no solo PCR como rigió en los últimos diez meses.

Pilotos ecuatorianos que laboraban en el exterior en aerolíneas de Asia y Medio Oriente han vuelto a Ecuador desde que se desató la pandemia.

Algunas aerolíneas en las que trabajaban rescindieron contratos o los mandaron con licencia sin sueldo ante la reducción de vuelos.

Un piloto que laboraba en una línea asiática comentó que a partir de la pandemia las aerolíneas comenzaron a reducir su personal y la plantilla extranjera fue una de las que estuvo inmersa en esos recortes.

“El mercado es tan pequeño en Ecuador que así tengas una amplia experiencia y muchas horas de vuelo no hay plazas, hay ahora una sobreoferta de pilotos”, dijo el piloto.

Otro piloto que laboraba en una línea local indicó que antes de la pandemia la alternativa era irse a trabajar afuera, pero ya ni esa posibilidad es viable ante la crisis a nivel mundial que afecta a las aerolíneas.

 







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